Viaja y disfruta sin preocupaciones

Viajar es uno de los mayores placeres de la vida y hacerlo a solas es una experiencia sumamente gratificante, aunque las personas más sociables y amigueras lo consideren difícil de creer.

De hecho, los viajes en solitario parecen estar de moda, pues en varias publicaciones de viajes he leído artículos con recomendaciones para viajar solo. Sin ir más lejos, la semana pasada, en un vuelo de VivaAerobus, encontré una revista que incluía una nota al respecto.

Entre las ventajas de viajar solo, se mencionaba la posibilidad e incluso la exigencia de hacer amigos, pues a veces no queda más que hablar y preguntar, y de plática en plática, se terminan haciendo amistades.

Sin embargo, creo que a veces la principal ventaja de viajar sin acompañantes es, precisamente, la soledad; y no porque pueda ser un pretexto para conocer gente nueva, sino porque te da un espacio para pensar, contemplar el entorno y conocerte mejor.

En lo que sí coincido con el artículo que leí es que al viajar solo es importante tomar ciertas precauciones, ya que una posible desventaja a la que estamos expuestos es el no contar con ayuda inmediata en caso de necesitarla.

No se trata de ponerse paranoico y desconfiar de todos, sino de cuidar algunos aspectos, para evitar problemas o salir fácilmente de ellos. Con base en mis lecturas y en las propias experiencias, comparto las siguientes recomendaciones.

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Ser siempre amables

Dicen que lo cortés no quita lo valiente. El que quieras hacer un viaje solitario e introspectivo y que no mueras por hacer amigos, no quita que seas amable y educado con las personas con las que te topas. Recuerda que al visitar otra ciudad o país te conviertes en visitante o huésped de los habitantes locales y debes mostrar respeto por sus actividades, sus costumbres y su espacio.

Otra ventaja de seguir los dictados elementales de la cortesía es que así las personas estarán más dispuestas a ayudarte cuando lo necesites, incluso si no lo pides. Tal ayuda puede ir desde recomendarte lugares para comer, hasta intervenir si te encuentras en peligro.

Distribuye el dinero

Con esto no me refiero a esbozar un presupuesto (que también es muy recomendable), sino a guardar tus billetes y cosas de valor en distintos lugares, para que si te toca el infortunio de un asalto o extravías tu cartera, no te quedes sin nada.

Guarda una parte del dinero y tus tarjetas de crédito en una cangurera, una bolsa que lleves debajo de la ropa o un bolsillo oculto de la chamarra o el pantalón (nunca en los bolsillos traseros). Lo importante es que el accesorio o bolsillo que elijas no esté a la vista y que no resulte fácil perderlo. Guarda otra parte en un compartimento especial de tu mochila y en tu cartera o monedero deja únicamente lo que piensas gastar en el día.

Infórmate acerca del lugar que visitas

Puedes pensar que leer todas las guías de viaje disponibles acabará con la espontaneidad, pero el anticiparte un poco a lo que podrás encontrar en tu destino, permitirá que te muevas con mayor desenvoltura y evitará que des la impresión de estar perdido o muy desorientado (algo que los amantes de lo ajeno aprovechan de inmediato).

Si piensas usar el transporte público, infórmate de los principales medios y sus rutas; si te gusta caminar, averigua cuáles son las mejores rutas para los peatones; busca alternativas para ir y venir de tu hotel y para llegar al aeropuerto e infórmate previamente de cuestiones prácticas, como dónde cambiar dinero, dónde ir a comer o de compras, los lugares más accesibles y seguros para divertirte y también las zonas que conviene evitar.

Repórtate

A tus papás, tu pareja, un amigo, tu compañero de piso; en fin, elige a una persona de confianza en tu lugar de origen y mantén el contacto, para que sepa dónde estás y a dónde piensas ir. Cuida que sea una persona prudente, para que no contacte a la Interpol si no escribes en un día, pero que tampoco se quede tan campante si no sabe de ti en un mes.

Confía en ti y en los demás

Las muestras de inseguridad y nerviosismo te hacen más susceptible de tener un encuentro desagradable, incluso en tu propia ciudad. Viaja con atención y precaución, pero también con seguridad. Confía en tu instinto y también en las personas que te rodean. Pregunta o pide ayuda siempre que lo necesites (el instinto también te guiará para saber a quién conviene acercarse) y disfruta la experiencia de conocer un lugar nuevo mientras descubres más acerca de ti.

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