Boris Viskin

"Vaivén"

 

"Vaivén" como lo que va y regresa. La incansable ola marina como metáfora del espíritu inquieto, que da dos pasos para adelante y uno para atrás."  B.V.

 

Vaivén, creo, no es literalmente un ir y regresar, sino estar en ambas partes: en lo físico y en lo metafísico, en lo real y en lo aparente, en la idea y en la materia.

 

La obra reciente de Boris Viskin, "Vaivén" es tan visual como cerebral. Nada parte de la pintura convencional, el lienzo se compone como una arquitectura. La encáustica es traducida a la exploración del vaciado de un material altamente volátil, maleable y traslúcido  como la cera. Con delgadas tiras de madera se trazan las líneas en tercera dimensión. Cada espacio se redefine como un nuevo volumen, donde lo vacío está lleno de una coloreada sustancia. Las formas crecen unas a partir de otras con divisiones precisas o aleatorias. Hay mas de un área y con ello una sensación de construir. El plano bidimensional se convierte en pequeños territorios con muros de madera para echar el "colado" de cera. Al verter la cera líquida y solidificarse, la sensación neutra y virgen de algo nunca tocado crea un abismo de atmósferas. Quedan "sin impresiones" unas piscinas o canales de cera; pequeñas o vastas lagunas ajenas al gesto del pincel en un vacío brumoso que aparenta algo que no es.

 

Guiado en ocasiones por la intensidad y la densidad del color, es decir por la vida propia de la encáustica, una obra puede cambiar drásticamente en un ir y venir cromático, al mismo tiempo racional, irracional, expresivo y emocional.

 

"La  duda acompaña y envuelve toda la obra (la duda sobre su utilidad, su

significado, su trascendencia) y para el caso la duda que acompaña y envuelve la vida misma".B.V.

 

Al hacer y deshacer las cosas definidas y mal entendidas, al combinar ideas aparentemente inútiles se distorsionan los significados. No hay un camino evidente, las inquietantes superficies llegan al lugar donde nada domina: nada es sagrado, ni banal, todo es necesario e incluyente. 

 

Como en la vida misma el recorrido de "Vaivén" puede ser múltiple; sea por el acceso de lo fortuito, sea por la salida de emergencia de un intelecto preciso o un pasatiempo impreciso, sean las profundidades del color y la materia, o las entradas y salidas a pasillos de  historias ajenas pero conocidas. Ésta exposición parte del "cambio constante" . En los límites de la ironía, la autocrítica, o la crítica social, política o religiosa, la obra de Boris usa el absurdo como fundamento para llegar al eterno retorno de una existencia demoledora del hombre destructor de sí mismo.

 

 Ana Quiroz