SAÚL VILLA
De Bombas y Bunkers
ensayo por Blanca González Rosas


Un aspecto fascinante de la mirada contemporánea y de la creación artística es el que aborda Saúl Villa (México, 1958) en las tres series que ahora presenta: la relación entre la tecnología, la percepción de la realidad, la manufactura artística y los géneros tradicionales del arte. Una relación imperceptible y compleja que alevosamente logra confundir lo real con lo ficticio. Una relación poderosa que racionalmente deconstruye la imagen tecnológica para reconstruirla a partir de la pintura y el grabado.

La confrontación entre la mirada y su representación se ha convertido en uno de los aspectos más sensibles del arte actual; especialmente porque las imágenes tecnológicas han invadido nuestro entorno visual en forma de fotografías, de videos, de películas o de texturas televisivas.

Un impulso artístico ante esta invasión ha sido la reinterpretación de las imágenes tecnológicas la cual, en el caso de Saúl Villa, no se ha limitado a la apropiación artística sino que se ha expandido a la intervención y reconstrucción tecnológica.
Con un procedimiento complejo, desarrollado por él mismo, donde se fusionan la dimensión tecnológica y la artística, Villa deconstruye digitalmente las imágenes fotográficas convirtiéndolas en extraños mapas integrados por formas orgánicas de diversos tamaños, las cuales, con precisión algorítmica, reciben un código particular de color. La silueta de estos mapas es la base de la imagen pictórica y el artista, después de transferirla a diferentes formatos y soportes, interviene pictóricamente los numerosos territorios formales respetando el código cromático definido. Procedimiento humanista que construye un discurso propio fusionando la dimensión tecnológica y la dimensión artística.

Sin abandonar ni la poética expresionista ni la preferencia por el retrato y el paisaje que siempre ha caracterizado a sus propuestas, en Bombas y Bunkers el pintor presenta tres series que toman como punto de partida imágenes fotográficas de experimentos nucleares realizados en 1959 en los Estados Unidos: explosiones, interiores de un refugio antinuclear y la destrucción de una casa.

Sobresaliente por la contundencia pictórica de las piezas es la serie denominada Retrato del átomo como bomba joven, en donde Villa reinterpreta imágenes de los primeros instantes -la primer diezmillonésima de segundo- de una explosión nuclear. A través de diez pinturas de gran formato intervenidas con pastosas y expresionistas pinceladas en diferentes tonos de negro, el artista genera una fuerte vibración visual que silenciosamente evoca la energía destructiva –sin las pretensiones éticas o morales- que genera un evento de este tipo.

Totalmente diferente es la serie de pinturas en pequeños formatos denominada Bombas y Bunkers. Realizada a partir de fotografías de los espacios interiores de un refugio antinuclear diseñado para el gobierno de Estados Unidos, la racional y falsamente indiferente realización pictórica de estas imágenes logra desestabilizar la aparente normalidad de los entornos representados, demostrando, con frialdad científica, la perversidad y cinismo que puede engendrar el poder político.

Indiferencia y perversidad que se enfatiza en la serie de grabados –aguafuerte y aguatinta en tinta negra- que con el título de Prueba de los efectos de la explosión de un mecanismo nuclear en una casa., reconstruye la destrucción total del refugio cotidiano del ser humano: la casa.

En la trayectoria de Saúl Villa, estas series sobresalen por su propuesta artístico-conceptual que busca presentar la realidad sin interpretarla y, muy especialmente, por la integración que logra entre ciencia, tecnología, arte, percepción y ética ya que, sin proponérselo, demuestra que todo planteamiento ético es inminentemente estético: una explosión puede ser tan bella como perversa.